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Presented by Lauren Stibgen
¿Estás trabajando desde un lugar de temor? No quiero que pienses en el trabajo únicamente como el empleo por el cual te pagan. Piensa en el trabajo como cualquier cosa que requiera tu energía física o mental para producir algo. Entonces, mientras intentas trabajar, ¿el temor es un sentimiento subyacente?
Sé que todos podríamos describir los sentimientos que rodean al temor, los cuales pueden incluir la preocupación y hasta el duelo. Físicamente, el temor puede hacernos sentir esa tensión que deseamos con desesperación liberar. ¿Te está costando trabajo dormir? ¿Se te acelera el corazón al pensar en algo en lo que estás trabajando? ¿Te dan dolores de cabeza?
Tal vez tienes miedo de fracasar en algo. ¿Hay alguna nueva habilidad que estás tratando de dominar? ¿Quizás un proyecto que se acerca con una fecha límite que sientes que no vas a cumplir?
¿Existe la amenaza de despidos en el trabajo? Tal vez temes perder tu empleo. ¿O estás pasando demasiado tiempo en la oficina y temes perder la conexión con tu cónyuge o tus hijos? Quizás un nuevo empleado ha comenzado a trabajar y está recibiendo mucha atención. ¿Temes perder terreno frente a tus colegas o tu jefe?
¡Todo esto es tensión de la vida! Y todo tiene su raíz en nuestro pensamiento, o más bien, en nuestro pensamiento equivocado sobre una situación.
No digo que sea fácil, pero la Palabra de Dios es clara. No debemos tener miedo ni temor. Dios nos llama a una fe profunda y a depender de confiar en él para todo. Esto incluye nuestro trabajo.
En Isaías 41:13 la Palabra dice: «Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”» (Isaías 41:13).
Cuando el temor esté creando una tensión poco saludable, piensa en que Dios está contigo. Él está ahí para ayudarte. Y si hay algo que debemos temer, es a Dios, pues Eclesiastés nos exhorta: «…pero tú teme a Dios» (Eclesiastés 5:7).
«La conclusión de todo el discurso oído es esta: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, pues esto es el todo del hombre.» (Eclesiastés 12:13).
Cuando sientas temor, convierte ese temor a las cosas del mundo en temor al Señor. ¡Eclesiastés nos dice que este es nuestro deber completo! Teme a Dios y sigue sus mandamientos. Uno de sus mandamientos es que no temamos, porque él está ahí para interceder por nosotros.
Clama al Señor en oración. Puede ser algo simple, como: «Dios, sostén mi mano derecha. Tengo miedo. Sé que tú me ayudarás».
Proverbios 14:27 nos recuerda que: « El temor del SEÑOR es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte.» (Proverbios 14:27).
