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Presentado por Lauren Stibgen
Con toda esta charla sobre la importancia del trabajo para Dios y para el reino, puede que como seguidor de Jesús lo sientas como una carga pesada. ¡Pero no estás llamado a hacer buenas obras y hacer discípulos solo! Debemos trabajar unidos a Jesús, caminando con él y considerando sus caminos. Cristo nos da un claro ejemplo de cómo amar bien a los demás.
La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono, y tus heraldos, el amor y la verdad. (Salmo 89:14).
Piensa en las personas que Jesús amó en los Evangelios. Nunca fueron perfectas, ¡y tú y yo tampoco! Piensa en cómo Jesús se tomaba tiempo para ver a la gente. Ya fuera Zaqueo, el pequeño recaudador de impuestos subido a un árbol, o la mujer sangrante que se arrastraba por la tierra para tocar el manto de Jesús. ¿Hay personas a las que necesitas dedicar tiempo para ver?
Jesús era muy bueno viendo a una persona a la vez. En el ajetreo de nuestro trabajo, es fácil olvidar a las personas involucradas mientras pasamos de una reunión a otra y de un proyecto a otro. Al igual que tú y yo, tienen sentimientos sobre el trabajo y sobre las cosas que suceden en la vida que quizás no conozcamos.
Detente un momento y piensa en tu lugar de trabajo. ¿Qué cambiaría si pensaras en tu jefe o compañeros como lo haría Jesús? ¿Qué ves?
Rectitud, justicia, amor constante y fidelidad: aunque nunca podremos alcanzar la perfección de Jesucristo, podemos elegir reflejar mejor su amor cada día en el trabajo.
Quizás esto te resulte pesado y no sepas por dónde empezar. Pensar en hacer discípulos en el trabajo puede ser nuevo para ti, ¡y eso está bien!
En Mateo 11:28-29, Jesús nos llama en nuestro trabajo a acudir a él cuando estemos cansados y agobiados; él puede darnos descanso. Nos dice que tomemos su yugo sobre nosotros y aprendamos de él. Él es manso y humilde de corazón. En Jesús encontramos descanso para nuestras almas. Su yugo es suave y su carga ligera.
Acércate a Jesús al considerar los planes de Dios para tu trabajo. ¡Él quiere estar a tu lado y guiarte!
