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¿Alguna vez te has hecho esta pregunta: ¿Qué clase de dios muere?. Jesús seguía diciéndoles a sus discípulos que vino a morir y a librarlos de sus pecados, no de Roma. Pero ellos simplemente no podían escucharlo. Después de todo, ¿qué clase de dios muere?.
Si yo hubiera estado en el lugar de los discípulos en ese momento, estoy segura de que habría luchado por entender que el Mesías —aquel a quien había seguido fielmente durante más de tres años, aquel que esperaba que redimiera a Israel de Roma— iba a morir en una cruz bajo la maldición de Dios. Sin duda, los discípulos conocían el pasaje de Deuteronomio 21:23 que dice: “cualquiera que es colgado de un madero esta bajo la maldición de Dios”.
Cuando Pilato ordenó que Jesús fuera crucificado, los líderes judíos se alegraron mucho, pues pensaron que esto sería el fin de este alborotador y sus seguidores. Seguramente esos molestos discípulos se rendirían después de que Jesús fuera colgado en una cruz. Esto nos ayuda a entender por qué los discípulos se escondieron tras la crucifixión y tenían miedo de ser descubiertos. Llevaban no solo el dolor de perder a Jesús, sino también la vergüenza y la desgracia de la forma en que fue asesinado: en una cruz.
Un Mesías crucificado no era su idea de un héroe, un Salvador, su esperanza. Y hasta el final, simplemente no podían creerlo: ¿Jesús iba a ser crucificado en una cruz?. Debieron preguntarse por qué Dios envió a Jesús a morir y por qué tenía que morir en una cruz. ¿Qué clase de dios muere?.
Con la clara perspectiva actual y el Nuevo Testamento para explicárnoslo, podemos mirar atrás y ver por qué Dios el Hijo tuvo que morir —y sí, incluso su método de muerte, una cruz, era parte del plan de Dios. Recuerda, nadie le quitó la vida a Jesús; él la dio. Todo esto fue parte del plan eterno de Dios; cada detalle de su muerte fue predeterminado por Dios.
La razón por la que Jesús tuvo que morir fue porque el pecado tiene consecuencias, y un Dios Santo no puede simplemente pasar por alto el pecado. El precio tenía que pagarse por el pecado; esto es lo que Dios declaró. Él no ignora nuestros pecados, pero hace posible que nuestros pecados sean perdonados en Jesucristo. Por supuesto, Dios nunca tuvo la intención de que la muerte tuviera dominio sobre Jesús, y celebraremos nuevamente su resurrección este domingo. ¡Qué verdad tan gloriosa!.
