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Presentado por Lauren Stibgen
Estamos analizando siete cosas que son abominables para Dios, y ahora nos centraremos en nuestra boca. Más específicamente: la lengua mentirosa, el falso testigo que profiere mentiras y el que siembra discordia entre hermanos. Tres de las siete cosas que Dios aborrece tienen que ver con cómo elegimos usar nuestra boca. Y estas tres cosas que Dios aborrece que hagamos con nuestra boca pueden manifestarse en el trabajo. Claramente, si usamos nuestras palabras para mentir, carecemos de integridad.
¿Qué hay de la lengua mentirosa? Las palabras veraces soportan la prueba del tiempo, pero las mentiras pronto se descubren. (Proverbios 12:19).
Dios quiere que seas honesto en todo. Esto incluye esas pequeñas mentiras que podrías llamar “mentiras piadosas”. ¿Dijiste que enviaste un correo electrónico cuando no lo hiciste? ¿Llegaste tarde al trabajo, pero dijiste que llegaste a tiempo? Dios todavía se entristece por esto. La Palabra nos dice que la lengua mentirosa dura un instante, y los labios veraces perduran para siempre. Con el tiempo, la verdad sale a la luz. En el ámbito laboral, dependiendo de sobre qué hayas mentido, esto podría tener consecuencias en la duración de tu empleo.
Una forma de mentir es dando falso testimonio. Si no sabes, ¡no comentes! ¡Y no hagas suposiciones! Proporcionar información falsa sobre alguien o algo en el trabajo puede tener consecuencias que van mucho más allá de un simple comentario. Esto incluye especular sobre las motivaciones de alguien en una situación. Si no tienes información directa y honesta, lo mejor es no decir nada.
En Proverbios 12:17, la Palabra nos dice: «El testigo honesto dice la verdad, pero el testigo falso miente». Es fácil creer que sabemos cosas cuando en realidad no es así. A veces, en el trabajo, te pedirán que des testimonio. Es importante que te limites a exponer hechos y no a hacer suposiciones sobre lo que te pregunten, y que no comentes si realmente no sabes nada.
Sembrar discordia. Algunas personas hacen comentarios hirientes, pero las palabras del sabio traen alivio. (Proverbios 12:18). Piensa en lo que sucede cuando comentas algo precipitadamente en el trabajo. Ser impulsivo significa actuar sin considerar cuidadosamente las posibles consecuencias y, en este caso, las palabras que se usan. ¿Sueles decir cosas sin pensar? ¿Comentas en reuniones en momentos inoportunos? ¿Te quejas de las políticas de la empresa o de otros compañeros? ¿Dejas salir a la luz tus sentimientos de insatisfacción? Todo esto puede sembrar discordia, y Dios lo aborrece.
¿Cómo puedes traer sanidad en su lugar? A veces, guardar silencio es la mejor opción.
