Presentado por Julie Busteed

¿Te suena familiar este dicho? « La pulcritud es una virtud ». Si bien la limpieza es ciertamente algo bueno, este dicho no se encuentra en la Biblia. Pero Jesús sí habla muy claramente sobre lo que realmente es la verdadera limpieza.

Lo que entra por la boca no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por las palabras que salen de la boca  (Mateo 15:11). Contaminar significa corromper o volver impuro. En el Antiguo Testamento, existían muchas leyes dietéticas sobre lo permitido para comer. Para la época del Nuevo Testamento, los fariseos habían añadido aún más regulaciones, creando un sistema complejo y a menudo oneroso de reglas externas.

En este pasaje, los fariseos cuestionan a Jesús porque sus discípulos no se lavaban las manos ceremonialmente antes de comer. Pero como suele hacer, Jesús va directo al meollo del asunto.

No se trata de rituales externos. Se trata de la condición del corazón.

Lo que comes no te hace espiritualmente impuro. Lo que sale de tu boca —tus palabras— revela lo que ya hay en tu interior. Las palabras fluyen del corazón.

Jesús lo explica así: del corazón salen los malos pensamientos, el asesinato, el adulterio, toda inmoralidad sexual, el robo, la mentira y la calumnia. Esas cosas son las que los contaminan. Comer sin lavarse las manos nunca los contaminará. (Mateo 15:19-20). Esto da mucho que pensar. Hay muchos proverbios en las Escrituras que nos advierten sobre el poder de la lengua. Santiago nos dice que debemos aprender a domarla, comparándola con el pequeño timón de un barco: diminuto, pero capaz de dirigirlo todo. De la misma manera, nuestras palabras marcan el rumbo de nuestras vidas.

Pero la lengua es solo el mensajero. La fuente es el corazón.

Pregúntate: ¿Con qué estás alimentando tu corazón? ¿Qué estás permitiendo que entre en tu mente y alma? Porque lo que llena el corazón eventualmente se desbordará en tus palabras y acciones.

La verdadera limpieza comienza en el interior. Y ahí es donde Jesús anhela realizar su obra transformadora.