Podcast (podcast-spanish): Play in new window | Download ()
Presentado por Julie Busteed
¿Sueles preocuparte por cosas del futuro que aún no han sucedido? Sé que es fácil para mí caer en esa mentalidad. ¡Pero Jesús nos dice claramente que no nos dejemos llevar por eso!
Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy. (Mateo 6:34).
Este es el último versículo de una sección donde Jesús nos dice que no nos afanemos por nuestra vida, ni por qué comeremos ni cómo nos vestiremos. ¿Y qué logra la preocupación? No añade nada a nuestras vidas. De hecho, la ansiedad es dañina. Si no se controla, genera estrés que nos afecta física, mental y emocionalmente.
Ahora bien, no me refiero al nerviosismo que puedas sentir antes de una entrevista de trabajo o una presentación, aunque ciertamente podemos orar por paz en esos momentos. Me refiero a la ansiedad crónica, esa que afecta tu cuerpo y tu mente.
Jesús nos señala los lirios del campo:
¿Y por qué preocuparse por la ropa? Miren cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni cosen su ropa; sin embargo, ni Salomón con toda su gloria se vistió tan hermoso como ellos. Si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores silvestres que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? (Mateo 6:28-30 NTV)
¿Por qué tu y yo tenemos tan poca fe? Servimos a un Dios grande y maravilloso, y podemos presentarle cualquier cosa en oración. El apóstol Pedro nos anima a depositar toda nuestra ansiedad en él, porque él cuida de nosotros (1 Pedro 5:7).
Preocuparse no solo es inútil, sino que también demuestra falta de fe en Dios. Cuando sientas que ese pensamiento ansioso invade tu mente, reemplázalo de inmediato con la verdad de las Escrituras o con un cántico de adoración. Reemplázalo con la verdad de Dios. Ten la seguridad de que él se preocupa por ti y conoce tus necesidades; para él, tú vales más que cualquier otra cosa.
