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¿Sabías que tener una mente abierta puede ser muy perjudicial si eso significa que tus pensamientos se descontrolan y te llevan por caminos que realmente no quieres recorrer? Como cristianos, necesitamos aprender a controlar nuestros pensamientos y pensar dentro de los límites establecidos por la Biblia, porque lo que pensamos es lo que somos. Te animo a reflexionar sobre tus pensamientos.
En Filipenses 4:8 se nos dan límites claros: importantes guías para nuestra vida mental. La primera es la verdad. Los pensamientos falsos no están permitidos, y eso incluye las especulaciones e imaginaciones falsas en las que a menudo nos dejamos llevar. Por ejemplo, ¿te imaginas lo peor y te preocupas por cosas que aún no han sucedido? Cuando haces eso, no estás pensando con verdad.
La segunda guía es la nobleza, que significa honorable, digno, excelente. Es posible pensar algo que sea verdadero, pero no honorable. Por ejemplo, tener pensamientos chismosos sobre los demás, incluso si los hechos son ciertos, no es un pensamiento honorable.
Existe un tercer límite para nuestro pensamiento, y es justo. A todos nos disgusta el trato injusto. Sin embargo, ¿con qué frecuencia nos permitimos tener pensamientos injustos sobre los demás? A veces tenemos prejuicios hacia las personas, incluso hacia otras razas y culturas. Ese tipo de pensamiento no es correcto.
Además, nuestros pensamientos deben ser puros. Esto incluye los pensamientos inmorales y las fantasías sexuales. Nadie es inmune a estos pensamientos, y nuestra sociedad sin duda los fomenta. Es necesario asegurarnos de que nuestros pensamientos sean puros.
Luego viene lo amable. ¿Está tu vida mental llena de amor, inspirando amor o afecto? Muchas veces, nuestros pensamientos pueden pasar todas las demás pruebas, pero se quedarán cortos en este punto.
Además de ser verdaderos, nobles, justos, puros y amables, nuestros pensamientos deben ser admirables, dignos de elogio. Si pudiéramos leer lo que piensas, ¿admiraríamos tus pensamientos?
Los límites son claros. Ahora, nuestro desafío es controlar nuestros pensamientos, mantenernos dentro de estos límites.
