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Presentado por Jenn Miller
¿Te has preguntado alguna vez si Dios ve tu dolor o escucha tu aflicción? Analizamos algunos lamentos de mujeres en la Biblia. En Génesis 16, leemos la historia de Agar. La encontramos huyendo de su ama tras ser maltratada.
Agar sufrió la pérdida de su patria, Egipto, cuando fue entregada como sirvienta a Abraham y Sarai. Aquí, embarazada, lo que al principio fue alegría ahora parece traicionero, pues la relación con su ama se transforma en amargura y celos. Ha sido maltratada y huye al desierto.
Imagino que Agar se sentía muy sola y asustada. Pero en el versículo 7, el Ángel del Señor, una figura que representa a Dios, se le aparece. En el versículo 11, el Señor le dice que tendrá un hijo, y que se llamará Ismael, que significa «el Señor escucha». ¿Qué escuchó el Señor? Dijo que había escuchado la aflicción de Agar. Es poco probable que Agar tuviera una relación con el Señor antes de este momento, pero Dios dice que escuchó todos los gemidos de aflicción que Agar sufrió. Dios se unió a su dolor y le aseguró que la conocía, la entendía y la escuchaba.
Cuando te maltratan o te enfrentas a circunstancias que parecen peligrosas e incontrolables, recuerda que Dios te escucha. Él comprende tu historia y todo lo que enfrentas, y se acerca a ti.
Curiosamente, después de que Dios le da nombre al hijo de Agar, ella se vuelve y le da un nombre a Dios. Dice: «Tú eres el Dios que me ve». Lo llama «El Dios que ve». ¿No es reconfortante?
Agar continúa diciendo: «Ahora he visto al que me ve». Dios escucha nuestro dolor y nos ve. Se preocupa y comparte nuestro sufrimiento. Para Agar, saber que Dios estaba cerca de ella en su aflicción fue un punto de inflexión en su relación con Él.
El Señor también te ve hoy a tí. Él te escucha y está dispuesto a acompañarte en tu lamento. Acércate al Dios vivo que te ve y te escucha.
