¿Podemos tú y yo, como cristianos que vivimos en el mundo laboral, mantener altos niveles de integridad personal sin que esto afecte negativamente nuestra carrera? Esa es la pregunta que quiero abordar.

La respuesta es que ni siquiera deberíamos plantearnos esa pregunta. Puede sonar extraño, pero permítanme explicarles. Como cristianos en el mundo laboral —o en cualquier otro ámbito—, debemos estar tan comprometidos con hacer lo correcto —buscando la rectitud— que las consecuencias de nuestras acciones se vuelvan irrelevantes. Simplemente no importa si tiene efectos adversos en nuestra carrera o si la impulsa. En cualquier caso, haremos lo correcto.

Si ese es el anhelo de tu corazón, y si acudes a la Palabra de Dios en busca de guía cuando te enfrentes a estas situaciones a veces confusas, Él te guiará. Y cuando buscas la rectitud y el amor, con motivos puros y una preocupación genuina por los demás, puedes estar seguro de que Dios cumplirá su promesa. Como nos dice Proverbios 21:21, cuando buscamos la justicia y el amor, encontramos vida, prosperidad y honor.

No creo que esto signifique necesariamente prosperidad según los criterios del mundo, sino prosperidad a los ojos de Dios. Un alma sana y próspera es mucho más importante que un estilo de vida próspero. Y el honor puede que no llegue de inmediato; pero si Dios lo ha prometido, llegará.

Permítanme decir que aplicar los principios bíblicos en nuestra vida de forma regular requiere más fuerza y ​​poder del que cualquiera de nosotros posee naturalmente. Pero la buena noticia es que Jesucristo murió y resucitó para darnos a cada uno el poder que necesitamos para vivir vidas sobrenaturales: vidas de integridad que se preocupan por los demás y agradan a Dios.

Ora con este versículo de Proverbios 21:21: Señor, ayúdame a buscar la justicia y el amor en todo lo que hago. Ayúdame a simplemente hacer lo correcto, sin importar la situación, sin importar cuán solo esté, sin importar el costo. Dame tu poder para tomar decisiones éticas correctas.

Solo puedo imaginar lo que sucedería si cada cristiano en el mundo laboral comenzara a orar de esa manera cada mañana antes de ir a trabajar. Te aseguro que marcaría la diferencia en nuestro testimonio de Jesús. Puede que a veces nos encontremos en situaciones difíciles, pero nunca estaremos solos. Jesús estará con nosotros y nos ha prometido que prosperaremos y seremos honrados si buscamos la justicia y el amor.