Podcast (podcast-spanish): Play in new window | Download (Duration: 3:47 — 8.7MB)
¿Qué piensa Dios de tu vida ocupada? Me pregunto si tienes algunos malos hábitos que empeoran las cosas, haciendo que estés innecesariamente ocupado, consumiendo tu tiempo y evitando que hagas todas las cosas buenas que Dios quiere que hagas. Aquí hay algunas de esas cosas que pueden agravar nuestro permanecer ocupado:
- Mala administration del tiempo.
Si no eres bueno administrando el tiempo, aquí tienes cuatro cosas que te ayudarán:
- Lo que tengas que hacer hoy y no quieras hacer, hazlo primero. Créeme, esto te ayudará enormemente. Si tiendes a posponer lo que no quieres hacer, se te va acumulando. Te sorprenderá cómo esto liberará tu mente y tu energía al saber que lo que no querías hacer hoy ya está hecho.
- Elimina tantas interrupciones como sea posible. Si otros te interrumpen con frecuencia, piensa en maneras de reducirlo. Más importante aún, deja de interrumpirte a ti mismo. Mantente enfocado en la tarea. Ponte metas, date recompensas por mantenerte enfocado; todo lo que puedas hacer para eliminar interrupciones te ahorrará mucho tiempo.
- Termina un trabajo antes de comenzar otro, si es posible. Saltar de una tarea a otra siempre te hace perder tiempo. Si puedes terminar una cosa antes de empezar otra, eliminarás gran parte del «tiempo de arranque».
- Ten siempre un plan escrito para tu día. Ya sea que uses una lista de tareas, un calendario, tu smartphone o tu computador, cuando haces un plan para tu día, con cierto sentido de prioridad y plazos de tiempo, verás una gran mejora en el uso de tu tiempo.
- La procrastinación
Un remedio sencillo para la procrastinación es este:
- «¡Hazlo bien y hazlo ahora!». Si tienes que hacerlo, no lo postergues. Vivir conforme a este sencillo principio traerá cambios notables a tu vida.
- Las actitudes negativas
- ¡Deshazte de ellas! La negatividad drena tu energía y te hace más lento. Pablo les escribió a los filipenses que debemos alegrarnos siempre en el Señor: «Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡alégrense!» (Filipenses 4:4). Eso no deja tiempo para quejarse, refunfuñar y ser negativos.
¿Qué piensa Dios de tu ajetreo?
- ¿Estás ocupado por las razones correctas?
- ¿Se ha convertido estar ocupado en motivo de orgullo para ti?
- ¿Estableces límites adecuados en tu ajetreo?
- ¿Te mantienes ocupado para evitar confrontar asuntos de tu vida que necesitan cambiar?
- ¿Es tu ajetreo un obstáculo para tu crecimiento espiritual?
Espero que estas reflexiones te hagan pensar dos veces sobre tu propia vida ocupada.
