¿Sabías que la soledad es una epidemia? Si buscas en Google “epidemia de soledad”, encontrarás páginas y páginas de artículos sobre sus efectos. Tenemos más y más fáciles maneras de comunicarnos que nunca, y sin embargo, nuestros avances tecnológicos son parte de la causa de esta epidemia de soledad, porque estamos más aislados que nunca.

La soledad es ese vacío en la boca del estómago que hace que la vida parezca sin sentido y te hace sentir inútil. Todos experimentamos soledad a veces, y cuando es una emoción pasajera, no suele afectar significativamente tu vida. Sin embargo, los sentimientos persistentes y generalizados de soledad son, sin duda, perjudiciales para la salud.

Alguien dijo que “la historia de la humanidad es un esfuerzo por romper con su soledad”. Dios nos diseñó para la comunión, para el compañerismo, y cuando falta, afecta nuestra motivación, nuestro amor propio, nuestra felicidad; casi todos los aspectos de nuestra vida.

Sin embargo, debemos reconocer que la soledad y estar solo son dos cosas diferentes. Puedes sentirte solo en una multitud o con un grupo de amigos, o con un compañero o amigo ahí mismo. O puedes estar solo por largos periodos y, sin embargo, no sentirte en soledad. La soledad es un sentimiento, no un conjunto de circunstancias.

Una mujer soltera de veintitantos años compartió conmigo una experiencia que pone de relieve la actitud de nuestra sociedad sobre la soledad. Como su iglesia no tenía clases para solteros, se unió al grupo de parejas jóvenes. Un domingo, no llegó a la escuela dominical, y su maestra le dijo: “Siento mucho que no estuvieras en la escuela dominical hoy. Contaba con que estuvieras allí porque sabía que tendrías muchas ideas útiles para nuestra conversación, ya que hoy estábamos hablando de la soledad”.

La gente asume automáticamente que estar soltero significa sentirse solo, porque estar solo a menudo se considera lo peor del mundo. Esta idea errónea sobre la soledad lleva a las personas a hacer las cosas más increíbles para evitar estar solas. Lo sé, porque yo he hecho algunas. He ido a lugares a los que nunca debí haber ido, he estado con personas con las que nunca debí haber estado, he gastado dinero que nunca debí haber gastado, solo para evitar estar solo.