Podcast (podcast-spanish): Play in new window | Download (Duration: 4:02 — 9.3MB)
Presentado por Julie Busteed
¿Qué nos enseñan las Escrituras sobre el significado y el propósito de nuestro trabajo? Veamos algunos ejemplos de cómo el trabajo puede ser una oportunidad para usar las habilidades que Dios nos dio para servir a los demás.
La historia de Rut la moabita me viene a la mente al pensar en un ejemplo de trabajo para servir a los demás. Este breve libro bíblico de cuatro capítulos está repleto de ideas para reflexionar, pero hoy quiero centrarme en cómo el trabajo de Rut bendijo a otros, especialmente a su suegra Noemí.
Un breve resumen: Noemí no solo era viuda, sino que también perdió a sus dos hijos. No tenía a nadie que la mantuviera y vivía en un país extranjero. Su nuera, Rut, también era viuda y amaba profundamente a Noemí, quien la siguió de regreso a su tierra natal en Belén.
Llegaron a Belén al comienzo de la cosecha de cebada. Al llegar con las manos vacías y sin cómo alimentarse, Rut le dijo a Noemí: « Permíteme ir al campo para recoger espigas tras aquel ante cuyos ojos yo halle gracia» (Rut 2:2).
Dios proveyó una manera para que los pobres se alimentaran. Dijo: «Cuando sieguen la mies de su tierra, no segarás hasta el último rincón de tu campo ni recogerás las espigas en tu campo segado. Tampoco rebuscarás tu viña ni recogerás las uvas caídas de tu viña. Las dejarás para el pobre y para el extranjero. Yo, el SEÑOR, su Dios.» (Levítico 19:9-10).
Noemí era ciertamente pobre, y Rut era extranjera. La ley de Dios preveía esta situación. Pero alguien tenía que salir al campo y esforzarse para recoger el grano que sobraba. Requería trabajo. Era trabajo físico. Puede que Rut no estuviera acostumbrada a ello, pero eso no le impidió intentar mantener a Noemí y a sí misma. Me imagino que no fue un trabajo creativo, y los comentarios indican que podría haber sido peligroso incluso para ella. Pero Dios proveyó y la protegió también en esto, ya que “casualmente” terminó trabajando en el campo de Booz, pariente del esposo de Noemí. Y según cuenta la narración, él se convirtió en el pariente redentor, proveyendo más de lo que Noemí y Rut podrían haber imaginado.
Todo esto para decir que Rut, mediante el poco atractivo trabajo de espigar cebada en los campos, no solo proporcionó alimento temporal a Noemí, sino que también fue el catalizador para encontrar un pariente redentor: alguien que las rescatara de la pobreza. Al final, Booz se casó con Rut y tuvo un hijo que perpetró el apellido del esposo de Noemí. Lo mejor de todo es que su hijo fue el abuelo del rey David y, en última instancia, del linaje de Cristo, como leemos en Mateo capítulo 1.
Me encanta cómo Dios nos usa donde estamos. No importa el trabajo que hagamos, por humildes o elevados que sean, si trabajamos para Él y nos esforzamos al máximo, Él puede y nos usará.
