Mi pregunta para ti hoy es: ¿Cuáles son los momentos de transformación en tu vida? ¿Qué persona, situación o circunstancia ha marcado una diferencia tan grande en tu vida que puedes decir: “Eso me transformó”?

Transformado es una palabra muy fuerte. Significa un cambio real en nuestra naturaleza, carácter o apariencia. Algo permanente, no temporal. Si lo piensas bien, supongo que los momentos de transformación en tu vida fueron resultado del amor. El amor tiene el poder de transformarnos.

Por ejemplo, conocer a Jesús y aceptar su regalo de salvación ciertamente transforma nuestra naturaleza, ¿verdad? La Biblia dice que nos convertimos en nuevas criaturas en Cristo; lo nuevo ha llegado, lo viejo ha pasado. El amor de Dios nos transforma como ningún otro amor jamás podría.

Con razón Juan 3:16 es el versículo favorito de la Biblia para muchas personas.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16).

Es gracias a ese amor increíble que podemos tener vida eterna. Me encanta el antiguo himno que comienza con: «Amado con amor eterno, guiado por la gracia que ama para conocer». Y termina declarando: «En un amor que no cesa, soy suyo y él es mío».

Saber que soy a quien Jesús ama me ha transformado, ¿y a ti? Simplemente no puedo terminar ese himno sin llorar de alegría al saber cuánto me ama Dios, el Dios de todo el universo. El amor es transformador. No hay duda.

Estudios seculares han demostrado repetidamente cómo el amor transforma a las personas. Nos dicen que saber que somos amados realmente cambia nuestro cerebro. Y, por supuesto, conocemos personas que no fueron amadas de niños y crecen con un vacío interior terrible. Y esta falta de amor conduce a todo tipo de problemas emocionales y mentales.

Me refiero al poder transformador del amor, y quiero comenzar preguntándote si has sido transformado por el poder del amor de Jesús. ¿Has aceptado el regalo de la salvación al confesar tus pecados y creer que él es el Hijo de Dios, quien pagó el precio por tus pecados, porque te ama? Si no es así, sin duda hay un vacío dentro de ti que anhela el amor de Jesús, y te animo hoy mismo a que simplemente le confieses tus pecados y aceptes el amor que te ofrece.