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¿Qué es la falsa culpa? ¿Sabes reconocerla? Estoy hablando de las pequeñas zorras que pueden arruinar nuestras actitudes y dañar nuestro testimonio cristiano. Y para muchos de nosotros, en un lugar muy alto de esa lista se encuentra la falsa culpa.

La falsa culpa es una culpa que nos imponemos a nosotros mismos. Permitimos que se arraigue en nuestra mente, que empiece a provocar todo tipo de malos sentimientos, que nos alimente todo tipo de mentiras, que empezamos a creer. A continuación, se muestran algunos ejemplos de ello:

  • Lo que sentimos cuando seguimos recordando lo que Dios ha perdonado y olvidado!
  • Lo que sentimos cuando alguien parece estar decepcionado de nosotros.
  • Lo que sentimos cuando tenemos que decir que no.
  • Lo que sentimos cuando intentamos complacer a la gente y fracasamos.
  • Lo que sentimos cuando permitimos que otros dicten qué y quiénes debemos ser.
  • Lo que sentimos cuando nos acusan injustamente de algo.

Y créeme, hay muchos más. Nota que cada uno comienza con lo que sentimos. Es un sentimiento, no basado en la verdad, pero no obstante fuerte y real. Una de las primeras señales de que estás lidiando con una culpa falsa es que parece que no puedes identificar exactamente por qué te sientes culpable. Si tuvieras que decir por qué te sientes culpable, dirías cosas como: “Bueno, parece que nunca lo hago bien”, o “Ella siempre me dice que necesito mejorar” o “Parece que no puedo hacer feliz a nadie”.

Quizás la falsa culpa que más sufrimos sea la culpa por nuestro pasado. Tendemos a volver atrás y recordar los pecados del pasado, y aunque son perdonados y Dios ya no los recuerda, parece que no podemos limpiar nuestra memoria. ¿Es eso cierto en tu caso?

El primer paso y el más importante para aprender a gestionar la falsa culpa es reconocerla como falsa. El segundo paso es reemplazar el pensamiento erróneo por el pensamiento correcto. Comienzas a alabar al Señor, cantar una buena canción o recitar todas tus bendiciones. No permitas que los pensamientos de falsa culpa tengan un lugar en tu mente. Y cuanto más hagas esto, menos falsa culpa tendrás que afrontar. Puedes tener victoria sobre esta pequeña zorra a través de la oración y controlando tus pensamientos. La vida es mucho más agradable cuando te deshaces de la falsa culpa.