Hay mucha gente que da todo tipo de consejos para estar sano y fuerte. Pero ¿qué es lo más importante que puedes hacer para lograr una buena salud? Estoy explorando lecciones para la vida de Proverbios 3, y los versículos 7 y 8 te dicen cómo estar sano:

No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tus huesos. (Proverbios 3:7-8).

Esta lección de vida nos da tres pasos importantes para un cuerpo sano:

  • No te creas sabio; en otras palabras, sé una persona verdaderamente humilde, no un sabelotodo. Sé dócil y dispuesto a aprender de los demás.
  • Teme al Señor. Esto significa tener un santo temor y reverencia hacia Dios, y temer hacer cosas que lo desagraden o deshonren su nombre. ¿Recuerdas cuando de niño tenías miedo de ser castigado por tus padres o maestros? Ese miedo a las consecuencias de tu mal comportamiento probablemente te evitó muchas experiencias infelices, ¿verdad? No es el tipo de miedo que te hace temer a la otra persona, sino el que te hace querer complacerla y hacer que se sienta orgullosa de ti. Ese es el tipo de miedo que necesitamos para obedecer al Señor y vivir según sus principios.
  • Luego, el tercer paso es apartarnos del mal. La Biblia nos enseña que siempre hay una salida ante cualquier tentación que encontremos; solo tenemos que buscarla. Evitar el mal significa no dar el primer paso en la dirección equivocada. No albergar ese primer pensamiento impuro que podría llevar a una acción impura.

Si quieres salud para tu cuerpo y huesos fuertes, sé humilde, teme al Señor y evita el mal. Eso no significa que nunca enfermarás; recuerda, los proverbios no son promesas, sino principios. Pero si practicas estas tres cosas, tendrás muchas más probabilidades de tener buena salud y, simplemente, sentirte bien.

Proverbios ofrece ayuda y consejos muy prácticos, y eres sabio e inteligente cuando prestas atención.