Examinemos los cinco impulsos que debemos resistir. Un impulso, como sabes, es un deseo o instinto fuerte. Y con demasiada frecuencia somos víctimas de nuestros fuertes deseos o instintos —nuestros impulsos— que nos llevan por el camino equivocado y nos causan problemas. Todos los tenemos, así que simplemente quiero señalar algunos impulsos que debemos tener en cuenta y, por la gracia de Dios, resistirlos.

Resiste el impulso de dejar que tus emociones y entusiasmo te lleven a tomar decisiones imprudentes.

Admito que este ha sido mi modus operandi con demasiada frecuencia. Tengo una idea brillante, un impulso emocional, y creo que debe ser lo correcto porque lo siento con mucha fuerza. Y luego, sin pensarlo, considerarlo ni orar, me lanzo de cabeza a un proyecto imprudente o mal planificado.

Ciertamente, queremos ser personas de acción; no queremos que el miedo a equivocarnos nos limite. Caminar por fe nos sacará de nuestra zona de confort y nos llevará a intentar cosas que solo se pueden hacer con la ayuda de Dios. Seguir a Jesús nunca está exento de riesgos. Pero, al mismo tiempo, la Biblia nos dice que Dios hace las cosas bien y en orden, y debemos tener cuidado de no apresurarnos basándonos principalmente en cómo nos sentimos. Alguien dijo que los sentimientos tienen cero coeficiente intelectual, lo que significa que pueden ser fuertes, pero no necesariamente inteligentes.

Aquí hay algo que he aprendido y que me ha ayudado a frenar mi tendencia a lanzarme a algo prematuramente, y es bastante sencillo: simplemente consúltalo con la almohada. Puede que parezca la mejor idea que hayas tenido hoy, pero una buena noche de sueño podría cambiar tu perspectiva por completo. Eso puede significar literalmente esperar hasta mañana, o puede significar seguir pensando en ello hasta que tengas pensamientos y planes más claros.

Cuando falta el consejo, fracasan los planes; cuando abunda el consejo, prosperan. (Proverbios 15:22).

Si tu plan es de Dios, resistirá la prueba del tiempo. Busca consejo de las personas adecuadas y, por supuesto, busca principalmente el consejo de Dios. Puedes ahorrarte muchos problemas y evitar perder tiempo si resistes el impulso de lanzarte a algo basándote únicamente en tus emociones.