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La Biblia jamás niega ni ignora el sufrimiento y las emociones humanas. A lo largo de las Escrituras, vemos que Dios comprende y otorga una dignidad sagrada a la ira y la desesperación, a la injusticia y al dolor. Se invita a los cristianos a compartir su dolor, no a ocultarlo ni a fingir que están bien.
Por eso es tan importante que todos usemos este medio espiritual de lamentación cuando nos sentimos abrumados por la vida. Te he animado a lamentarte ante Dios cuando estés desconcertado y preocupado. Haz tus preguntas, expresa tu indignación, dile a Dios cómo te sientes. Ahí es donde comienza la lamentación.
La lamentación a menudo implica vivir la realidad de nuestro camino de fe: ese aspecto de «ya, pero aún no». Es la tensión entre saber que Dios es bueno, que tiene buenos planes para nosotros, que es soberano y tiene el control, y vivir en un mundo terriblemente roto y a menudo muy malvado. El lamento es un reconocimiento de esa tensión, una aceptación del dolor y la tristeza del presente mientras se mira hacia la promesa del futuro, nuestra eternidad con Cristo.
Notarás que los Salmos de lamentación siempre terminan con una reafirmación de la confianza en Dios. Por ejemplo, el Salmo 13 comienza con “¿Hasta cuándo, Señor, me olvidarás?” y suplica a Dios por su liberación. Pero así concluyó David ese Salmo de lamentación:
Pero yo confío en tu gran amor; mi corazón se alegra en tu salvación. Cantaré salmos al Señor, porque ha sido bueno conmigo. (Salmo 13:5-6).
Él dispone su corazón y su mente a confiar en el amor de Dios, a regocijarse en su salvación y a cantar al Señor. Te animo a seguir su ejemplo. Expresa ante Dios, con total honestidad, tu miedo, tu ira, tu confusión y todas tus preguntas. Pero no te detengas ahí. Confiesa siempre, siempre, que sigues confiando en Dios; volverás a alegrarte y recordarás todo aquello por lo que estás agradecido.
Jesús te invita a cambiar tu pesada carga por la suya, porque él puede con las dificultades; tú no. Deja tu carga pesada en manos de Jesús; toma la suya. Él siempre te acompañará en el proceso y te guiará hacia un lugar mejor. Puedes confiar en él.
