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¿Está ausente el lamento en tu vida de oración? Jesús dijo que en este mundo tendremos aflicciones, lo cual confirma la necesidad de aprender qué es el lamento y cómo debemos usarlo. Si no sabes cómo lamentarte en oración cuando llegan las tribulaciones, te estás perdiendo una maravillosa manera que Dios nos ha dado para afrontar los momentos difíciles y oscuros.
¿Cómo debemos lamentarnos? No hay una única manera correcta; para cada uno será diferente y personal. Pero hay un hilo conductor en las oraciones de lamento de los Salmos: llevar el lamento a Dios, y a veces solo a Dios. Asegúrate de acudir primero a Dios con tu lamento.
A menudo, los lamentos comienzan con una pregunta, como en el Salmo 13:
¿Hasta cuándo, Señor, me tendrás en el olvido? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? ¿Hasta cuándo he de atormentar mi mente con preocupaciones y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo mi enemigo triunfará sobre mí? (Salmo 13:1-2)
En realidad, David tenía cinco preguntas para el Señor, cinco preguntas sin respuesta. Cinco cosas que lo desconcertaban profundamente; cinco cosas que se preguntaba si Dios siquiera sabía o le importaban.
¿Te has sentido así alguna vez? Tu lamento podría sonar más bien como: ¿Cuánto tiempo, Señor, falta para que mi hijo pródigo vuelva a ti? O, ¿Cuánto tiempo tendré que soportar este problema físico? O, ¿Cuánto tiempo tendré que aguantar a una pareja que no te es fiel ni a ti ni a mí? O ¿Cuánto tiempo tendré que soportar este dolor insoportable por la pérdida de mi hijo, mi padre o mi pareja?
Sean cuales sean tus preguntas, tu oración de lamento es tu oportunidad para expresar lo que sientes en tu interior, incluso con palabras crudas y llenas de ira. Quizás eso es lo que necesitas hacer hoy mismo: comenzar tu lamento a Dios. No tienes que endulzarlo ni preocuparte por herir sus sentimientos. Dile a Dios exactamente lo que está pasando dentro de ti. Él ya lo sabe, por supuesto, pero necesitas ponerlo en palabras y desahogarte con Dios.
