Efesios 6:18 nos dice que oremos en todo momento con toda clase de oración por todas las personas. Así que, para hacer esto, tenemos que aprender a orar con los ojos abiertos, dondequiera que estemos.

En su libro, Orar con los ojos bien abiertos, Sherry Harney dice: «Cuando oramos con los ojos bien abiertos, nuestro tiempo con Dios es ilimitado».  Dios nos invita a estar con él, conscientes de su presencia, en todo momento, y eso significa que ya sea que estemos en un lugar tranquilo y a solas, haciendo fila en el supermercado, manejando al trabajo o cantando alabanzas en la iglesia, podemos conectarnos con Dios de manera directa y personal. Y Dios se deleita en nuestra presencia.

Sofonías 3:17 dice: El Señor tu Dios está en medio de ti como poderoso guerrero que salva. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos . ¿No te encanta ese pensamiento —que el Dios del universo se regocija en ti y se deleita en gran manera en ti? Así que, cuando eliges estar en su presencia a lo largo del día —en voz alta o en silencio— él se agrada mucho.

Déjame darte algunos ejemplos de cómo puedes orar en todo momento con los ojos bien abiertos. Mientras estás en el trabajo, aprovecha esos breves momentos que tienes para orar. Cuando caminas por el pasillo, ora por las personas con quienes trabajas. Cuando estás sentado en una reunión, ora por quienes tienen autoridad sobre ti. Cuando hablaa con un cliente, eleva una oración silenciosa pidiendo sabiduría y cuidado para esa persona.

Aquí van otras sugerencias. Cuando veaa o escuches las noticias, la mayoría de las cuales no son buenas, ora por las personas que aparecen en ellas. Por ejemplo, las noticias suelen estar llenas de todo tipo de tragedias. Simplemente detente y ora por las personas involucradas. En lugar de quejarte de nuestros líderes de gobierno, ora por ellos incluso mientras escuchas las noticias, con los ojos abiertos, en silencio o en voz alta, si puedes.

Si no te gusta el rumbo que está tomando tu organización, o estás molesto por algo que hizo o dijo tu jefe, o alguna nueva política te parece incorrecta, en lugar de participar en el chisme de la oficina, simplemente ora al respecto mientras realizas tu trabajo. Si estás preocupado por una situación en tu iglesia, tal vez sobre algo que está haciendo el liderazgo, simplemente ora al respecto cada vez que te venga a la mente. Eso es mucho más útil que criticar y quejarse, ¿no crees?

Orar en todo momento no es una misión imposible. Es totalmente factible, siempre que te propongas a orar a lo largo de tu día, hablar con el Señor que está ahí contigo, y dejar que la oración sea parte del flujo diario de tu vida. Entonces vas a orar mucho más de lo que oras ahora.

 

 Sherry Harney and Kevin G. Harney, Praying with Eyes Wide Open: A Life-Changing Way to Talk with God (Grand Rapids: Baker Books, 2017).