Podcast (podcast-spanish): Play in new window | Download (Duration: 3:31 — 8.0MB)
¿Sientes que siempre cargas con un montón de responsabilidades y trabajo que te agotan y frustran? Si te identificas con esto, podría ser porque nunca has aprendido a decir “no”.
A menudo pienso en la diferencia entre mi estilo de vida y el de mi abuela. Estoy segura de que trabajaba físicamente más que yo, pero su estilo de vida era mucho más sencillo. No más fácil, sino más sencillo. Nunca condujo, nunca fue una madre que llevara a los niños a los partidos de fútbol y no tenía tiempo para casi nada fuera de casa, salvo ir a la iglesia. Aunque no me gustaría volver a esa época, hay cosas que envidio de su estilo de vida.
Nuestra sociedad nos ha impuesto un yugo a través de los controles remotos, las computadoras, los hornos microondas, los teléfonos inteligentes y ahora la IA, por mencionar solo algunos. Como afirma Alice Fryling en su folleto “¿Demasiado ocupado? Decir no sin culpa”: “Las computadoras portátiles, las tabletas y los teléfonos celulares prometen una vida más fácil, pero en realidad generan mayor estrés y presión. Médicos y psicólogos nos dicen que nuestros cuerpos no están diseñados para la constante estimulación de nuestra era tecnológica, para estar siempre ‘conectados’. Necesitamos momentos de descanso donde la adrenalina disminuya, donde podamos reflexionar, soñar y recuperarnos. Pero los ritmos divinos del día y la noche, del trabajo y el descanso, han sido usurpados por el potencial tecnológico”.
Jesús dijo que su yugo es fácil y su carga ligera. Pregúntate: “¿Bajo qué yugo estoy? ¿Bajo el mío propio, el de la actividad constante, tratando de complacer a los demás, tratando de hacer varias cosas a la vez y cumplir con todos mis plazos, o bajo el yugo de Jesús, que es más fácil?”. Esto no significa que nunca estés ocupado o cansado; Jesús a menudo se sentía agotado por la presión de la gente, la predicación y la sanación. Pero él sabía cuándo decir que no y cuándo tomarse un descanso.
Aprender a decir “no” adecuadamente significa aprender cuándo es necesario desconectar para recuperarse: unas horas, un día, una semana. Sin embargo, si eres como yo, tiendes a sentirte culpable por tomarte un descanso cuando aún tienes cosas que hacer. Esta es una culpa infundada; debemos reconocerla y negarnos a ser esclavos de ella.
