Podcast (podcast-spanish): Play in new window | Download (Duration: 12:16 — 28.1MB)
Es un poco paradójico, estoy de acuerdo, estar satisfecho y no satisfecho a la vez. Tal vez sea útil decir que debemos aceptar quiénes somos, pero nunca conformarnos con dónde estamos. ¿Has descubierto que cuando no eres feliz con quién eres, te infliges un gran sufrimiento a ti mismo? Te hace sentir envidia de otros, resentir el éxito ajeno, luchar por adelantarte a los demás, depender de la aprobación de los demás. Surgen todo tipo de problemas cuando no puedes aceptar quién eres.
¿Has llegado ya a ese lugar donde puedes decir sinceramente: “Me gusta la forma en que Dios me ha creado”?. Oh, espero que sí. No es un acto de orgullo apreciar la obra de Dios en ti. Al contrario, trae gloria a Dios, del mismo modo que cuando aprecias una obra de arte honras al artista.
Hoy quiero señalar otras tres áreas que necesitamos aprender a aceptar pero no conformarnos
Tus dones y talentos
¿Has aceptado la forma en que Dios te ha dotado? La Biblia enseña claramente que a cada creyente se le han dado dones o talentos reconocibles y definidos, que son recursos para usar en el servicio al Señor. Primera de Corintios 12 y Romanos 12 son buenos capítulos para estudiar si no estás familiarizado con estos dones.
Una vez que sepas cómo te ha dotado Dios, acepta el papel que se te ha dado con gran alegría. Las cosas para las que Dios te ha dado capacidad son las que te hacen más feliz y te brindan mayor satisfacción. Encontrarás un gran gozo cuando funciones de la manera en que Dios te creó para hacerlo.
Por ejemplo, si tienes el don de la exhortación (ánimo), tu mayor alegría será escribir notas, ayudar a a la gente, escuchar una pena… muchas cosas como esas que alguien que anima hace tan bien. No será una tarea o un deber porque es tu don; será un deleite.
Si tu don es la administración, te encantará organizar y hacer todas esas cosas tras bastidores que son tan importantes. Si tu don es la misericordia, tendrás naturalmente un corazón compasivo hacia las personas que sufren y te encontrarás tratando de ayudarlas.
Usar tus dones y talentos dados por Dios te traerá satisfacción, y harás esas cosas con entusiasmo y excelencia.
Pero aquí está la otra cara de la moneda: nunca estés satisfecho con tus dones tal como están. Jesús contó una parábola sobre tres personas a las que se les dieron talentos para usar. Uno tenía cinco talentos, otro dos y otro solo uno. Cuando el señor regresó y exigió cuentas de cómo cada uno usó sus talentos, dio una fuerte aprobación a los dos primeros porque multiplicaron sus talentos. Pero al hombre que tenía solo uno, le dio una grave condena porque escondió su talento y no lo multiplicó. Encontrarás esa parábola en Mateo 25.
Lo que Jesús nos enseñó allí es que cuando usamos los dones y talentos que nos ha dado, él nos dará más. Me ha asombrado ver esto en mi propia vida. Les digo, hace años nunca podría haber imaginado ser capaz de realizar algunos de los ministerios y nuevas ideas en los que Dios me ha permitido participar. Pero Dios es fiel a su Palabra, y cuando empezamos a usar el talento que tenemos, Dios es fiel en darnos más y aumentar nuestra eficacia.
Acepta los talentos y dones que Dios ha invertido en ti y luego disponte a hacerlos crecer lo más posible. Lo haces usándolos de cualquier forma que puedas. Lánzate al agua y mójate. A menudo me preguntan cómo empecé mi ministerio, que ahora se escucha en más de 400 estaciones de radio internacionalmente y llega a muchos otros lugares. Comenzó en mi casa en Chicago como un estudio bíblico para cinco o seis mujeres. Ese estudio bíblico duró varios años y, hasta el día de hoy, es uno de los recuerdos más dulces y mejores que tengo.
A partir de ahí comencé un pequeño ministerio en mi iglesia y me involucré en otros ministerios allí, sirviendo de diversas maneras. Y para mi asombro, las puertas se abrieron. Ahora tenemos un alcance mucho mayor. Pero todo comenzó donde yo estaba: en mi hogar. Y poco a poco Dios me dio oportunidades para desarrollar mis dones. Dios cumple su palabra, y ha prometido que cuando somos fieles con los dones y talentos que tenemos, él nos dará más. Empieza donde estás, con lo que tengas para ofrecer, y mira a dónde puede llevarlo Dios. Te sorprenderás.
Tu inteligencia
Otra cosa de nosotros mismos con la que debemos estar satisfechos es nuestra inteligencia. No hay duda de que Dios dio a algunas personas más capacidad mental que a otras. ¿Sientes que has salido perdiendo en este departamento y no entiendes por qué Dios no te hizo muy inteligente?. Dios necesita a algunos tipos de cerebros brillantes, pero también necesita a muchos de nosotros, del tipo ordinario.
Algunos de ustedes tuvieron que luchar por todo lo que aprendieron en la escuela y las buenas notas no llegaron fácilmente. Otros podían estudiar para un examen a último momento y sacarse la máxima nota. Puede que no parezca justo, pero Dios tiene razones para estas diferencias en el cociente intelectual. Necesitamos aceptar quiénes somos en cuanto a inteligencia. Pero no te conformes con dónde estás. Sigue esforzándote por aprender todo lo posible.
Los científicos nos dicen que usamos solo una minúscula porción del potencial del cerebro humano. Y lo que he descubierto es que cuando me esfuerzo mentalmente, mi capacidad cerebral parece aumentar.
Tengo una amiga que comenzó su carrera universitaria a mitad de su vida, mientras trabajaba a tiempo completo. Siempre sintió que no tenía lo necesario para completar la universidad. Pensaba que no era lo suficientemente inteligente, pero descubrió que podía manejar las clases de nivel universitario, que podía salir bien en ellas y estaba muy feliz por lo que estaba aprendiendo. No se conformó con dónde estaba y, por la gracia de Dios, mejoró su mente y adquirió conocimientos que le permitieron ministrar de manera más eficaz.
Puede que no tengas el cociente intelectual más alto, pero tienes mucha más capacidad mental de la que crees. No te conformes con el lugar donde estás intelectualmente; conviértete en una estudiante y trabaja continuamente en aprender más. Puedes mejorar tu mente y tus conocimientos, estés en la escuela o no. Los buenos hábitos de lectura marcarán una gran diferencia. Y para aquellos de ustedes con mucha capacidad cerebral, recuerden que a quien mucho se le da, mucho se le exigirá, así que asegúrense de estar haciendo muy buen uso de toda esa capacidad mental.
Tus circunstancias
Permíteme mencionar una última cosa con la que necesitamos estar satisfechos, y es con nuestras circunstancias.
Pablo escribió: “He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre”. Filipenses 4:11
¿Has aprendido ya esta lección? Solo piensa en la libertad que tendríamos tú y yo si pudiéramos decir verdaderamente como Pablo: “Estoy satisfecho con mis circunstancias”.
Pienso en una amiga a la que admiro mucho. Trabajó para Moody Radio en Chicago durante muchos años y es una mujer amable, encantadora y talentosa. Debido a un accidente laboral, su esposo ha estado discapacitado la mayor parte de su largo matrimonio. Cuando eso sucedió, de la noche a la mañana murieron sus sueños de lo que sería su vida, al verse obligada a convertirse en una mujer trabajadora y criar a sus hijos mientras ayudaba a su esposo discapacitado.
Cuando pienso en los años que hizo eso, me asombro de su actitud. Nunca se quejó; aprendió a estar satisfecha en medio de circunstancias muy difíciles. Incluso cuando se le vinieron encima más problemas familiares, continuó confiando en Dios y aceptando lo que le venía.
A través de todos los años nunca perdió el ánimo ni se rindió ni huyó, cosas que yo me habría sentido tentada a hacer. En cambio, contribuyó inmensamente en su trabajo, se superó a sí misma e hizo lo máximo que alguien podría hacer dadas las circunstancias. Me viene a la mente como una mujer que ha aceptado las circunstancias de su vida y, sin embargo, estas no la han hundido. Ha crecido, contribuido y ha forjado una vida hermosa para ella y para muchos otros.
A menudo, cuando nuestras circunstancias están desajustadas —tenemos el trabajo equivocado, vivimos en el lugar equivocado, no tenemos suficiente dinero, no tenemos buena salud o lo que sea— nos sentimos tentados a desperdiciar nuestras vidas y malgastar nuestras oportunidades debido a nuestras circunstancias adversas.
Si ahí es donde te encuentras hoy, te insto a que empieces a orar diariamente para que Dios te enseñe a estar satisfecha con tus circunstancias y te ayude a aceptar lo que te está sucediendo ahora mismo. Pero al mismo tiempo, no te conformes con una vida de desánimo solo porque las circunstancias sean malas. Puedes vivir por encima de ellas y descubrir que esas circunstancias difíciles de tu vida pueden llevarte al crecimiento, al servicio y al gozo en medio de los problemas.
Acepta pero no te conformes; mantente satisfecho e insatisfecho. Espero que recuerdes que puedes mantener ambos en equilibrio, porque creo que te ayudará. Te ayudará a estar más satisfecho y agradecido por quién eres, tal como Dios te hizo, y por dónde se encuentra tu vida en este momento. Pero también te recordará que nunca debes dejar de esforzarte porque “tú eres así”, sino que siempre debes luchar por ser todo lo que puedas ser para la gloria de Jesucristo
