Play

¡Preocuparse no sirve de nada! Probablemente ya lo sepas, pero la pregunta es: ¿has dejado de preocuparte? Jesús nos dijo claramente: “No se preocupen”. No fue una sugerencia, fue una orden. Sin embargo, a menudo caemos en esa trampa fácil de preocuparnos. Hemos estado viendo Mateo 6 para ver tres razones para no preocuparnos, y ahora cerramos con tres maneras de dejar de preocuparnos. Primero, examiné la importancia de reemplazar los pensamientos de preocupación con pensamientos sobre cómo tu Padre Celestial cuida de ti.

En segundo lugar, dejamos de preocuparnos poniendo nuestra fe firmemente en nuestro Padre Celestial. En Mateo 6, Jesús les dijo a sus discípulos que su problema es que tienen poca fe. “Hombres de poca fe”, les dijo, y creo que debe decirnos lo mismo a nosotros también. ¿Cómo puedes tener más fe? La Biblia dice que la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. Si te preocupas mucho, podría ser porque no estás pasando suficiente tiempo en la Palabra de Dios y, por lo tanto, tu fe es débil.

Cuando tengo algún pensamiento en mi mente que comienza a convertirse en una preocupación, Dios me ministrará si tan solo me siento y leo su Palabra. Pero si no lo hago, la preocupación solo empeora.

Luego, la tercera cosa que debemos hacer para dejar de preocuparnos es buscar primero su reino y su justicia como Jesús nos dijo en Mateo 6:33. La preocupación es una indicación de que de alguna manera hemos confundido nuestras prioridades. Si buscamos primero su reino y su justicia, si esa es nuestra prioridad número uno, entonces expulsará la preocupación.

La preocupación es como el testigo del motor en tu automóvil. Tú sabes que cuando esa luz se enciende algo está mal con tu carro y necesitas que lo revisen. Cuando tú y yo nos preocupamos, es una luz de advertencia de que algo está mal con nosotros espiritualmente. O hemos olvidado quiénes somos en Cristo y cómo nuestro Padre Celestial ha prometido cuidar de nosotros, nuestra fe es muy débil, no hemos pasado suficiente tiempo en la Palabra de Dios o no estamos buscando verdaderamente primero el reino de Dios. Otras cosas, otras personas, otras actividades han ocupado el primer lugar en nuestras vidas.

Recuerda, preocuparse no sirve de nada, es una pérdida total de tiempo, y es una señal de que necesitas detenerte y analizar por qué te preocupas en lugar de confiar en el Dios Soberano, que es tu Padre Celestial.