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Presentado por Lauren Stibgen
El ajetreo. Todos caemos en él. ¿Qué tan ocupado/a estás? Si estás demasiado ocupado/a como para darte cuenta de si tus hábitos están generando ansiedad en las personas del trabajo, te pido que consideres qué tan disponible estás para quienes te rodean. Si andas corriendo de reunión en reunión y de tarea en tarea como gallina sin cabeza, tómate un momento para hacer una pausa y pensar en lo que no estás viendo.
Jesús tenía los mejores ojos para ver lo que sucedía a su alrededor. Bien podría alguien argumentar que tenía una ventaja divina en todo esto, pero la forma en que él veía a las personas y enseñó a sus discípulos a verlas, es un modelo para nosotros hoy.
¿Estás viendo a la persona que parece no encajar del todo con los demás? Quizás tiene una reputación que la precede. Tal vez tiene algo fuera del trabajo que le causa ansiedad, y eso la ha llevado a retraerse. Como Jesús, ¿dedicas tiempo a conocerla?
Piensa en cómo trata Jesús a Zaqueo. Era recaudador de impuestos y no era muy querido. Además, se lo describe como de baja estatura. Mientras las multitudes seguían a Jesús, él se detuvo para llamar a este hombre pequeño y poco querido y pedirle que lo recibiera a cenar (Lucas 19). Con paso ligero y una actitud de «¿quién, yo?», Zaqueo se aparta de todo corazón de su pecado. Dedica tiempo a ver a alguien. Quizás puedes invitarlo a almorzar o a tomar un café. Nunca sabes cómo tu presencia puede ser la paz que esa persona necesita en ese momento.
No puedes estar disponible si estás demasiado ocupado para estar presente con los demás. Jesús también modeló ante sus discípulos algo en lo que muchos necesitamos ayuda: la delegación. El ministerio de Jesús creció rápidamente. Piensa en las 5000 personas que se habían reunido para oírlo. Necesitaban comer. Además del milagro de los panes y los peces, Jesús instruyó a sus discípulos sobre cómo organizar a las multitudes y distribuir la comida (Juan 6).
Más adelante, en el libro de Hechos, a medida que la iglesia seguía creciendo, los discípulos oyeron quejas de que algunas viudas gentiles no estaban siendo atendidas. Eligieron a siete diáconos o líderes para asegurarse de que esas viudas fueran atendidas (Hechos 6).
¡Que tu presencia refleje la bondad y el cuidado de Jesús y de los discípulos puede depender de que reduzcas tu propia ansiedad delegando! Sencillamente no puedes ser paz si tú mismo estás ansioso.