Presentado por Jenn Miller

¿Es posible llevar una vida plena y descansar de manera constante? Creo que muchas mujeres coinciden en que necesitan descanso y lo anhelan, pero parece esquivo, como un sueño inalcanzable. Ha habido ocasiones en las que he sacrificado tiempo para el autocuidado, solo para regresar más ansiosa y estresada por el tiempo perdido. ¿Viene el descanso de un día de spa o de unas vacaciones? 

¿Qué es el descanso y cómo lo obtenemos?

Los libros y podcasts de autoayuda tienden a enfocarse en estrategias de descanso físico y mental que le dan a nuestros cuerpos finitos tiempo para bajar el ritmo. Estas son cosas buenas, pero hay un descanso más profundo y satisfactorio para el cual fuimos creados, y que solo viene a través de Jesús.

En Mateo 11:28, Jesús hace una invitación preciosa. Dice: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso» (Mateo 11:28, NVI). ¿Estás cansado? Jesús tiene una palabra especial para ti. Él dice: «Ven a mí». La promesa de descanso está incorporada en venir a él. Me encanta cómo lo dijo Agustín: «Nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en ti». Pero, ¿cómo se ve realmente venir a Jesús en busca de descanso? Significa priorizar la relación —apartar tiempo para estar con Jesús en su Palabra y en oración.

Pero hay otra faceta importante. El versículo 29 dice: «Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma». Un yugo es un armazón que se coloca sobre un animal o una persona para dirigir su trabajo. Déjame decirte que hay muchos yugos en este mundo. Me gusta pensar que soy una persona libre que toma sus propias decisiones, pero cuando lo considero honestamente, veo un yugo de perfeccionismo, de buscar agradar a otros y querer estar a la altura de las expectativas de los demás, de sentir la necesidad de arreglar todos los problemas a mi alrededor. ¿Bajo qué yugo estás tu, que guía cómo vives y trabajas?

Todo yugo que llevamos es un amo severo, excepto uno. Jesús nos invita a liberarnos de cualquier otro yugo y, en cambio, tomar el suyo, el cual promete en el versículo 30 que es fácil y cuya carga es liviana.

¿Qué yugo necesitas cambiar hoy? Ven a Jesús y vive bajo su autoridad y guía para tu vida. Encontremos nuestro verdadero descanso solo en él.