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He estado desafiándote a ser intencional en orar en todo momento y por todo. Simplemente hablando con Dios todo el día. Él está contigo en todo momento, así que ¿por qué no aprovechar eso y hablarle en todo momento?
Una de las dificultades que tenemos para orar en todo momento es que nuestras vidas están llenas de distracciones, y en las últimas décadas esto se ha convertido en un problema cada vez más real. Además de orar con los ojos bien abiertos durante todo nuestro día, ocupado o no, sí necesitamos momentos en los que dejamos de lado las distracciones y las apagamos mientras nos comunicamos con Dios. No es raro que yo trabaje en mi computador en casa. Está ahí, todo mi trabajo está ahí, así que a menudo me encuentro sentada en mi casa con un computador en el regazo, trabajando, navegando en internet o enviando mensajes de texto o algo así. Cuando mi esposo vivía, él comenzaba una conversación conmigo, que yo captaba tal vez a la mitad porque estaba distraída con mi computador. Y a menudo me decía: «¿Puedes dejar eso a un lado un momento para que pueda hablar contigo?».
Me pregunto cuántas veces Dios pensará lo mismo de mí. «Mary, ¿puedes dejar esas distracciones a un lado el tiempo suficiente para darme toda tu atención, hablarme y escucharme?». Honestamente, creo que tenemos que ser aún más proactivos en proteger y cuidar nuestro tiempo de oración con Dios que en tiempos anteriores, porque hay tantos aparatos a nuestro alrededor, haciendo ruido, interrumpiendo nuestros pensamientos, exigiendo nuestra atención.
Hace unos años, nuestro pastor nos desafió a apagar todos los aparatos electrónicos durante tres días. A menos que nuestro trabajo lo exigiera, se nos pidió apagar televisores, radios, computadoras, teléfonos inteligentes, todas esas cosas que exigen tanto de nuestra atención en un día normal. Déjame decirte que al principio no fue fácil hacerlo. El silencio era ensordecedor. Pero quienes participamos en esto coincidimos en que llegamos a amar la quietud y que redujo nuestro estrés. Por supuesto, nos dio más oportunidades de comunicarnos con el Señor, de reconocer su presencia y de mantener la conversación con él.
Así que orar en todo momento es aprender a orar en medio de nuestras vidas ocupadas, en lugares llenos de gente y en espacios públicos. Como escribió Pablo a los Efesios, es aprender a orar: en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos (Efesios 6:18, NVI).
