¿Cuál es la manera correcta y el momento adecuado para orar? La Biblia dice que debemos orar en toda ocasión con toda clase de oraciones. Y también nos exhorta a orar sin cesar o continuamente. Bueno, tal vez estés pensando: ¿cómo puede alguien orar en toda ocasión sin cesar? Parece una misión imposible.

Bueno, eso es cierto si para ti orar significa estar en un lugar determinado, con una postura determinada y diciendo ciertas palabras. En uno de mis viajes a Ruanda, hablé con las mujeres sobre orar con los ojos bien abiertos y las animé a aprender a mantener una conversación continua con Dios a lo largo del día. Una mujer dio un testimonio al día siguiente y dijo que siempre había pensado que había que estar en la iglesia para orar. No sabía que se le permitía orar en cualquier otro momento o de cualquier otra manera.

«Pero», dijo ella, «ahora sé que puedo orar mientras trabajo o camino o hago cualquier otra cosa».

Estaba tan feliz de tener esta nueva libertad para orar en todo momento.

Como mencioné, tradicionalmente cerramos los ojos e inclinamos la cabeza para orar, pero no hay ningún requisito bíblico para esta postura de oración. De hecho, no encontrarás ninguna referencia sobre cerrar los ojos para orar. Ahora bien, hay buenas razones para que en ciertos momentos cerremos los ojos e inclinemos la cabeza al orar, pero eso no es un requisito. Por lo tanto, orar en todo momento u orar sin cesar podría no ser realmente imposible si podemos orar en cualquier momento, en cualquier posición y en cualquier lugar, ¿no te parece?

Considera esto: si la oración se limita a ciertas posturas y lugares, entonces nuestro tiempo de oración es muy limitado. Pero si puedes orar con los ojos abiertos, en silencio o en voz alta, en cualquier lugar y en cualquier momento, entonces es mucho más probable que amplíes tu vida de oración y pases mucho más tiempo en la presencia de Dios. Solo necesitamos desarrollar una nueva actitud hacia la oración y decidirnos a mantener una conversación con Dios durante todo el día, ya sea que estés de pie, sentado, manejando, corriendo, trabajando, acostado… ¡lo que sea!

Quiero animarte a practicar la oración con los ojos abiertos. Ora en todo momento de tu día. Habla con Dios durante todo el día. A veces esas oraciones serán silenciosas, a veces podrás expresarlas en voz alta, pero de cualquier manera, puedes aprender a que tu respuesta automática ante cualquier situación sea la oración. Simplemente habla con el Señor al respecto.