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Hay un problema común que todos enfrentamos de vez en cuando: nos desanimamos. Y durante estos días de la pandemia, muchos de nosotros estamos luchando con esta condición de desaliento.
Es otro término para el desánimo, darse por vencido, renunciar, agotarse, desanimarse. ¿Has tenido algún problema con esto últimamente? Tal vez te hayas desanimado por cosas que perdiste durante este mundo al revés, como la pérdida de la libertad de ir a donde quieras y cuando quieras. Tal vez sea una relación que ha sufrido durante este tiempo. Quizás te estas desanimando debido a la situación de tu trabajo: trabajando desde casa, o tu trabajo ha sido suspendido o incluso los has perdido. ¿Te has desanimado por problemas de dinero, mala salud u oposición de los demás? Hay muchas formas en que nuestra situación actual como nación y de hecho, en todo el mundo, puede hacer que simplemente te rindas.
La Biblia tiene mucho que decir sobre el desaliento. Desanimarse proviene de perder el enfoque, cuando comienzas a enfocarte en las cosas incorrectas, eso inevitablemente te lleva al desánimo. Pablo escribió acerca de desanimarse a los corintios, y después de recordarles la gracia y la misericordia que tenemos a través de Jesús, dijo: “Es por esto que nunca nos damos por vencidos… Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades. Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse..… “(2 Corintios 4: 16-18).
Si estás mirando tus problemas, te desanimarás. Recuerda que eres la única persona que puede cambiar el enfoque de tu vista. Tienes que decidirte a mirar algo además de tu problema. Pablo dice que fijes tus ojos en lo que no se ve: Dios, Jesús, el cielo, los ángeles que te rodean. Eso es lo que tienes que hacer cuando estás desanimado.
¿Estás dispuesto a hacer eso? Creo que muchas veces realmente no queremos dejar de revolcarnos en la autocompasión, o pensamos que no podemos dejar de preocuparnos. Y mientras te niegues a cambiar tu enfoque del problema a las cosas invisibles, seguirás desanimado.
¿Cómo te vuelves a enfocar? Un buen lugar para comenzar es imprimir o transcribir estos versículos de 2 Corintios 4 en una tarjeta y llevarla a donde quiera que vayas hoy. Cuando estés desanimado, oblígate a detenerte y releer este versículo, y rápidamente pídele a Dios que te ayude a ver las cosas que no ves. Lee 2 Corintios 4 todos los días antes de que comience tu día, para recordarte que no te desanimes. La Palabra de Dios es el antídoto para el desánimo.