Hablemos de un tema que todos, hombres y mujeres, conocemos muy bien: ¡estar ocupados! Todos estamos ocupados, ¿verdad? ¿Cuándo fue la última vez que alguien te dijo que no tenía suficiente qué hacer? No; nosotros relacionamos la importancia con estar ocupados, y la mayoría presumimos o nos quejamos de lo ocupados que estamos. Pero, ¿qué piensa Dios de nuestro ajetreo?

Quiero abordar cinco preguntas sobre nuestras agendas ocupadas, para ayudarnos a entender qué piensa Dios al respecto. Nuestra primera pregunta es:

¿Estoy ocupado por las razones correctas?

Debemos examinar lo que estamos haciendo y asegurarnos de que sea lo que Dios quiere que hagamos. Sin duda, hacer aquello para lo cual Dios nos puso aquí nos mantendrá ocupados.

Efesios 2:10 dice: «Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica» (Efesios 2:10).

Estamos aquí, como pueblo de Dios, para realizar las buenas obras que él ha planeado para nosotros. Debemos estar ocupados haciendo esas buenas obras. Dios no honra la pereza ni la pérdida de tiempo. Pero una de las trampas en las que caemos fácilmente es mantenernos muy ocupados por las razones equivocadas.

Cuando trabajaba dentro del personal de mi iglesia, conseguir voluntarios para cubrir todas las necesidades de una congregación local era un reto constante. Con frecuencia, cuando le pedimos a alguien que asuma una tarea, escuchamos toda una lista de excusas de por qué no puede hacerlo. Reconozco que algunas son legítimas; no creo que debamos decir sí a cada petición que se nos presente. Pero, con demasiada frecuencia, la razón por la que las personas no están disponibles es porque sus vidas están llenas de cosas sin ningún valor eterno.

En mi caso, me encanta estar ocupada; me aburro fácilmente si mi agenda no está llena. Pero también sé que puedo caer fácilmente en la trampa de intentar hacer demasiado y no estar ocupada por la razón correcta.

¿Estás dispuesto a hacerte con honestidad esta pregunta: ¿Estoy ocupado por las razones correctas? Llévalo a la oración; escribe en un papel todos tus compromisos y responsabilidades, y luego, uno por uno, pregúntale a Dios: «¿Es esta una de las buenas obras para las cuales me pusiste aquí?». Así es como nos ponemos serios en cuanto a hacer la voluntad de Dios y eliminamos de nuestra agenda las cosas que Dios nunca quiso que hiciéramos