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Alguien dijo: «Siempre hay tiempo para hacer la voluntad de Dios». Sin duda, eso tiene que ser cierto. Aquello que Dios nos ha dado para hacer, tendremos tiempo de hacerlo, siempre que sepamos administrar bien nuestro tiempo y seamos disciplinados en nuestros hábitos de trabajo.
Esta es la siguiente pregunta que debemos hacernos:
¿Establezco límites adecuados al estar ocupado?
¿Alguna vez te diste cuenta de que Jesús sabía decir: «Eso no me corresponde»? En Lucas 12 leemos que un hombre le pidió a Jesús que actuara como juez, y Jesús le respondió, en efecto: «Eso no me corresponde». Estoy segura de que este hombre pensó que Jesús era la persona indicada para resolver el conflicto entre él y su hermano. Pero Jesús le dijo que no estaba llamado, ni tenía la intención, de convertirse en juez terrenal de los asuntos humanos. No fue descortés al respecto, pero sí fue directo.
En Marcos 1:35-38 vemos otra ocasión en la que Jesús decepcionó a algunas personas. Todo el pueblo se había reunido para escuchar a Jesús, y sus discípulos estaban muy ansiosos de que él viniera a complacer a esa multitud. Pero Jesús les dijo que no, respondió: «Vámonos de aquí a otras aldeas cercanas donde también pueda predicar; para esto he venido» (Marcos 1:38). Sin duda decepcionó a sus discípulos y a la multitud, pero Jesús permaneció enfocado en su misión. Él sabía cómo establecer límites y se negó a tratar de complacer a todos.
Antes pensaba que, si yo era todo lo que debía ser, todos estarían contentos conmigo y yo podría complacer a todo el mundo. Pero cuando comprendí que Jesús establecía límites y decía «eso no me corresponde» cuando era necesario, eso me liberó al saber que yo también podía establecer límites. El hecho de que alguien te pida que hagas algo no significa necesariamente que debas hacerlo.
Para muchos de nosotros, decir que no es muy difícil. Eso se debe a que basamos demasiado nuestro valor como personas en lo que otros piensan de nosotros. Cuando dependemos de las opiniones y la aprobación de los demás para sentirnos bien con nosotros mismos y con lo que hacemos, quedamos a su merced. Vamos a saltar por sus aros, tratando de ser superhéroes, para ganar su aprobación y así sentir que estamos bien.
Si no has aprendido a establecer límites bíblicos en tu vida, te insto a que consideres este asunto. Existen buenos libros cristianos sobre el tema, y valdrá la pena tu tiempo descubrir cuándo y cómo debes establecer límites al ajetreo de tu vida
