¿Cómo te gustaría que te recordaran? Otra forma de plantear esta pregunta es: ¿Qué te gustaría que dijera el epitafio en tu lápida? Tal vez parezca un tema un poco sombrío, pero reflexionar sobre cómo quieres que te recuerden puede marcar una gran diferencia en la manera en que vives.
Hace poco, una amiga me dijo que le gustaría que su epitafio fueran las palabras que Jesús pronunció acerca de la mujer que lo ungió con perfume antes de su sepultura, en Marcos 14:1-11. En ese pasaje, algunos criticaban a la mujer porque, según ellos, había desperdiciado un perfume muy costoso. Pero Jesús dijo que ella había hecho algo hermoso. Sus palabras fueron: «Ella hizo lo que pudo». Y eso es precisamente lo que mi amiga quisiera que dijera su lápida.
La mayoría de nosotros evitamos hablar de nuestra propia muerte porque nos parece un tema macabro. Pero hay algo seguro: a menos que Jesús regrese pronto para llevarse consigo a su Iglesia, todos enfrentaremos la muerte y dejaremos un legado. Por eso, pensar en cómo queremos que nos recuerden no debería parecernos algo sombrío. Al contrario, es una decisión sabia que incluso puede transformar nuestra manera de vivir. Y esa es la razón por la que quiero hablarte de tu legado.
Me encanta la idea de mi amiga sobre el legado que desea dejar: «Hizo lo que pudo». Para mí, esas palabras describen una vida vivida con propósito: una persona que utiliza todos los dones que Dios le ha dado, que aprovecha las oportunidades que Él pone en su camino, que se niega a compararse con los demás y que acepta que Dios la creó tal como es y le dio capacidades valiosas.
Esto me recuerda un versículo de Eclesiastés 9:10:
«Todo lo que te venga a la mano para hacer, hazlo con todas tus fuerzas, porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría».
El sabio Salomón nos lo dice con toda claridad, ¿verdad? Después de morir, ya no tendremos la oportunidad de hacer aquello para lo que Dios nos puso en este mundo. Por eso, es importante hacer bien lo que tenemos delante hoy.
¿Y qué tienes delante de ti? Tal vez tengas un trabajo que no te entusiasma demasiado. Te entiendo; yo también he pasado por eso. Pero, como seguidores de Cristo, una manera de reflejar a Jesús es hacer nuestro trabajo con excelencia y dedicación, incluso cuando no nos gusta mucho.
Te animo a reflexionar sobre el legado que estás dejando y cómo quieres que te recuerden. Piensa incluso en lo que te gustaría que dijera tu lápida.